La Medusa Juchiteca

Historias de Graciela Iturbide. 

"Hace mucho tiempo, creo que al rededor de la década de los 80, tuve un sueño. En ese sueño yo veía un hombre con un azadón que removía la tierra de donde salían muchos pájaros y repetidamente decía - En mi tierra sembrare pájaros.” 

  Mujer Angel

Mujer Angel

Graciela Iturbide inició su carrera como fotógrafa al final de la década de los 60. A pesar de sus composiciones fuertes y llenas de simbolismo donde las aves son uno de los protagonistas más comunes ella no se considera una artista surrealista. 

Estudió en la escuela de cinematografía donde conoció a Manuel Álvarez Bravo, mejor conocido como como el padrino de la fotografía en México. Graciela le pidió a Manuel si podía asistir a sus clases a lo cual Manuel muy cortésmente le contesto “Si, claro que puedes ser mi achichincle”, que en lengua Nahuatl significa ayudante. Para Graciela más que un maestro de fotografía Manuel fue un maestro de vida. El nunca le decía a Graciela si su trabajo era bueno o malo, sin embargo ella siempre sabia cuando si y cuando no complacía a su maestro. En palabras de Graciela el fue el maestro perfecto.

En la década del 1970 Graciela viajó a Dolores Hidalgo donde realizó un foto reportaje al que llamo Muerte en el Cementerio. Cuenta que pidio permiso para fotografiar a una familia que se dirigia al cementerio en donde se despedirían de su "angelito" que es como las personas del lugar llaman a los bebes que han fallecido.


En el trayecto el padre de la familia se detuvo abruptamente y dirigió su mirada atónita hacia Graciela. En el camino se encontraba el cadaver de un hombre que había sido parcialmente devorado por los pájaros que volaban sobre el lugar. Graciela cuenta que al ver esa escena sintió que la muerte le dijo "Basta!" y fue ahí donde dejó atrás su obsesión por fotografiar "angelitos" que adqurió después de haber perdido a su hija de 6 años a inicios de esa década.

  Pájaros de la Muerte

Pájaros de la Muerte

Graciela fue invitada a ser parte del grupo de fotógrafos que se encargarían de documentar las tradiciones de Juchitán, Oaxaca. Durante los primeros días Graciela se unió a las vendedoras de jitomates del mercado para poder ganar su confianza y amistad. Fue obra de la casualidad que Graciela se topo con Sobeida, mejor conocida como la Medusa Juchiteca. La transformación de la imagen a icono comenzó en la localidad cuando se celebró el aniversario de la fundación de la casa de la cultura, fundada por el Francisco Toledo. La imagen fue utilizada en los carteles que se elaboraron para celebrar la ocasión. Hoy en día la imagen tiene su representación en escultura y también da la bienvenida a los visitantes en los anuncios de la carretera. Incluso hay murales en otras partes del mundo representando la escena y hasta una marca de mezcal la utiliza a la Medusa Juchiteca en la etiqueta de sus botellas, una muestra de como una imagen puede abrirse camino por si sola. El nombre que Graciela le dio originalmente a esta fotografía fue “Nuestra señora de las Iguanas”. 

  Nuestra Señora de las Iguanas (La Medusa Juchiteca).

Nuestra Señora de las Iguanas (La Medusa Juchiteca).